Datos sobre los datos · Economía

El país que no sale en el directorio

Empezamos con una pregunta sencilla: ¿cuántos habitantes necesita un pueblo para tener un banco? Para responderla cruzamos el Censo, el directorio oficial de negocios y la marginación de CONAPO. En el camino encontramos que 17.4 millones de personas viven donde ese directorio no ve. Y, donde sí ve, una escalera: entre más grande la ciudad, más complejas las actividades que caben en ella.

Por PIRAH · 7 de octubre de 2026 · Datos: INEGI y CONAPO

17.4 M

personas en localidades rurales sin ninguna unidad del DENUE a 1 km

92%

de la población rural de muy alta marginación queda en ese punto ciego

5,800

habitantes: el tamaño al que la mitad de los pueblos ya tiene banco

685

actividades forman una escalera que sube con el tamaño de la ciudad

Una pregunta sencilla

Un pueblo de 300 habitantes tiene tienda, pero no cine. Una ciudad de un millón tiene casi todo. ¿Dónde, entre uno y otro, aparece cada cosa? ¿Cuántos habitantes hacen falta para que haya una farmacia, un banco, un hospital privado o una casa de bolsa?

Para responderlo cruzamos tres bases de 2020. Del Censo de Población tomamos las coordenadas y la población de las 189 mil localidades habitadas del país. Del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), los 5.49 millones de negocios y oficinas con su ubicación y su actividad. Y de CONAPO, el grado de marginación de cada localidad. Para cada pueblo medimos qué hay a un kilómetro o menos.

Primero, un muro

El resultado no parecía una escalera sino un muro. Todos los servicios, de la tienda de abarrotes a la farmacia, saltaban de golpe en el mismo punto: 2,500 habitantes. En pueblos de 1,000 a 2,499 personas, sólo uno de cada cuatro tenía una tienda de abarrotes registrada cerca; en los de 2,500 a 4,999, ocho de cada diez. Y por debajo de ese umbral la presencia casi no cambiaba con el tamaño: un pueblo de 50 habitantes y uno de 900 se veían parecidos.

Las tiendas no aparecen de golpe al llegar a 2,500 habitantes. Lo que cambia en ese número es otra cosa: es el umbral con el que el INEGI separa a las localidades urbanas de las rurales.

Localidades con al menos una unidad del DENUE a 1 km, por tamaño

Cualquier unidad económica Tienda de abarrotes

Pueblos gemelos

Para comprobar que el salto venía del registro y no de la realidad buscamos pares de pueblos del mismo tamaño que sólo se distinguen en algo administrativo: si son o no la cabecera de su municipio. Si los negocios dependieran de la población, ambos deberían verse igual.

No se ven igual. Entre las localidades de 250 a 499 habitantes, las cabeceras municipales aparecen en el DENUE 99% de las veces, con una mediana de 112 unidades económicas por cada mil habitantes. Las que no son cabecera aparecen sólo 23% de las veces, y la mediana es cero. La diferencia se mantiene en cada tamaño hasta los 2,500 habitantes; a partir de ahí las dos curvas casi se juntan.

Localidades visibles en el DENUE: cabeceras municipales contra el resto

Cabecera municipal Otras localidades del mismo tamaño

El patrón es consistente con un levantamiento que recorre de manera exhaustiva las localidades urbanas y las cabeceras municipales, y sólo una parte del territorio rural. El DENUE se actualiza con los Censos Económicos del INEGI. Si es así, no se trata de un error sino de una decisión de cobertura. El problema empieza cuando quien usa el directorio la olvida y lee un espacio vacío como un lugar sin negocios.

El punto ciego, de cerca

En total, 17.4 millones de personas, el 65% de la población rural del país, viven en localidades donde el DENUE no registra ningún negocio a un kilómetro. A escala nacional un mapa de localidades sólo muestra dónde vive la gente, así que hay que acercarse. Elegimos cuatro regiones con perfiles distintos. Cada punto es una localidad del Censo: turquesa si el DENUE tiene al menos un negocio a un kilómetro, rojo si no tiene ninguno. Las manchas grises son las zonas urbanas del Marco Geoestadístico.

En el Valle de México casi todo es visible: el punto ciego abarca 12% de las localidades, pero sólo 0.4% de la población, porque esas localidades son caseríos en las orillas de la metrópoli. En el Bajío, entre León y Silao, las ciudades y los pueblos sobre las carreteras se ven completos, pero más de la mitad de las localidades rurales quedan fuera: 7% de la gente. En los Altos de Chiapas y en la Huasteca la proporción se invierte. Alrededor de San Cristóbal y de Huejutla, más de la mitad de la población vive en comunidades que el directorio no registra.

Pasa el cursor sobre un punto para ver la localidad. El tamaño del punto crece con su población.

Quién queda fuera

El hueco cae justo donde la información hace más falta. Entre las localidades rurales que no son cabecera, el punto ciego abarca a 47% de la población que vive con muy baja marginación y a 92% de la que vive con marginación muy alta.

Población rural en localidades sin registros del DENUE, por grado de marginación

Localidades de menos de 2,500 habitantes que no son cabecera municipal.

Parte de la explicación es geográfica. Los pueblos pegados a una ciudad suelen quedar dentro de los recorridos: a menos de 2 km de una localidad urbana, 85% son visibles; a más de 20 km, 6%. Pero la distancia no lo explica todo. A la misma distancia de una ciudad, las localidades de alta marginación quedan fuera con más frecuencia: entre 2 y 5 km, 41% de las de baja marginación son visibles, contra 20% de las de alta.

Localidades rurales visibles según su distancia a la localidad urbana más cercana

Marginación muy baja o baja Marginación alta o muy alta

Por estado, el contraste es enorme. En Chiapas, 42% de toda la población, no sólo la rural, vive en localidades que el directorio no ve. En Guerrero es 32%; en Zacatecas, Veracruz, Oaxaca y San Luis Potosí, más de una cuarta parte. En la Ciudad de México no existe, y en Baja California y Nuevo León abarca de 2 a 3% de la población.

Población que vive en el punto ciego del DENUE, por estado

Porcentaje de la población total de cada entidad.

Esto importa a cualquiera que use el directorio. Un mapa de «desiertos de farmacias» o de «falta de comercio» hecho sólo con el DENUE pintaría como desierto buena parte del México rural, cuando lo que falta ahí es el registro. Y como el hueco se concentra en las localidades más marginadas, el error cae justo sobre los lugares más pobres: o se exagera su carencia de servicios o se borra su economía.

¿Quiere decir que nuestra pregunta no tiene respuesta? No. Sólo que hay que buscarla donde el directorio sí ve completo.

Ahora sí, la escalera

Para eso había que cambiar de unidad. Una metrópoli no es una localidad: la Ciudad de México reúne cientos. Así que usamos tres tipos de asentamiento, todos dentro de la zona que el DENUE cubre completa. Las 451 ciudades del Sistema Urbano Nacional de CONAPO cuentan cada una como un todo. A ellas se suman 2,333 localidades urbanas que no forman parte del sistema y 867 cabeceras municipales rurales. Cada negocio se asignó al polígono de su localidad en el Marco Geoestadístico del INEGI.

Para cada una de las 924 actividades económicas del SCIAN presentes en al menos diez asentamientos estimamos, con una regresión logística, la población a la que aparece en la mitad de los lugares de ese tamaño. Ese número es su escalón. Las actividades se dividen en tres grupos. Hay 18 universales, que ya están en el pueblo más chico: la tortillería, la tienda de abarrotes, la panadería, la estética, la iglesia, la escuela primaria. Hay 685 que suben con el tamaño de la ciudad y forman la escalera. Y hay 221 que no dependen del tamaño sino de un lugar, como la pesca, la acuicultura o ciertas artesanías.

La escalera urbana: población a la que aparece cada actividad

Cada punto es una clase del SCIAN; el color indica su sector. Pasa el cursor para ver cuál es; las etiquetas son una selección.

La respuesta a la pregunta del principio es 5,800 habitantes: a ese tamaño, la mitad de los asentamientos ya tiene un banco. Los escalones se suben rápido al principio. Antes de los 5 mil habitantes aparecen el depósito de cerveza, la cafetería, el consultorio médico privado, el bar y el laboratorio de análisis clínicos. Entre 5 y 10 mil llegan la gasolinera, el banco y la farmacia con minisúper. Un hotel completo necesita unos 14 mil habitantes; una agencia de viajes, 19 mil; un hospital privado, 32 mil; un cine, 54 mil. Después la escalera se estira: un museo privado aparece hacia los 150 mil, la investigación científica hacia los 200 mil, la edición de software hacia los 640 mil y una casa de bolsa cerca de los 860 mil. De las 685 actividades de la escalera, 26 necesitan más de un millón de habitantes.

Probabilidad de que una actividad exista según el tamaño del asentamiento

Curvas logísticas ajustadas; los puntos son la proporción observada por grupo de tamaño.

El tamaño no es lo único que cuenta. Entre pueblos urbanos del mismo tamaño, la marginación también baja los escalones. En localidades de 2,500 a 9,999 habitantes, 35% de las de baja marginación tienen un banco cerca, contra 6.5% de las de alta. En consultorios médicos la diferencia es de 68% contra 36%. Una parte de esa brecha puede deberse todavía a la cobertura del directorio, porque incluso las tiendas de abarrotes muestran una distancia (89% contra 67%), pero la de los bancos es mucho mayor que la de las tiendas: no es sólo un problema de registro.

Presencia de cada servicio en localidades de 2,500 a 9,999 habitantes, por marginación

Marginación muy baja o baja Marginación alta o muy alta

De la escalera a la complejidad

Hay otra forma de ver la escalera, la que usan César Hidalgo y Ricardo Hausmann para estudiar la complejidad económica de los países. Se acomodan todas las actividades en filas y todos los asentamientos en columnas, del más chico al más grande. Si las actividades se ordenan por su escalón, la matriz forma un triángulo: lo que existe en un pueblo pequeño suele existir también en todos los más grandes, pero no al revés. Esa literatura lo llama una estructura anidada, y es la huella de que las economías crecen sumando capacidades, no cambiando unas por otras.

Presencia de 703 actividades en 3,651 asentamientos

Filas: actividades ordenadas por escalón. Columnas: 48 grupos de tamaño en escala logarítmica, del asentamiento más chico al más grande. Color: proporción de lugares del grupo donde existe la actividad.

Cómo se mide la complejidad

La idea de Hidalgo y Hausmann es que una actividad es compleja si necesita muchas cosas para existir: personas con oficios distintos, proveedores, clientes, instituciones. Esas capacidades no se ven en ningún registro, pero dejan rastro en dónde aparece cada actividad. El índice se arma con dos pistas.

La primera es qué tan común es la actividad. Una tortillería está en casi cualquier lugar; una casa de bolsa, en muy pocos. La segunda es qué tan diversos son los lugares donde aparece. Si una actividad sólo existe en ciudades que ya tienen de todo, lo más probable es que necesite mucho para sostenerse.

TortilleríaBancoCineCasa de bolsaActividades
Ciudad grande●●●●4
Ciudad media●●●3
Pueblo●1
Lugares3221

En este ejemplo simplificado, la casa de bolsa resulta la más compleja: sólo la tiene un lugar, y ese lugar es el que tiene de todo. La tortillería resulta la menos compleja porque la tienen todos. El cálculo real hace lo mismo con cientos de actividades y ciudades a la vez, y repite el razonamiento en ambas direcciones: una actividad es más compleja si aparece en lugares diversos, y un lugar es más diverso de forma significativa si tiene actividades que casi nadie tiene. Además, en lugar de contar si un negocio existe, cuenta en qué se especializa cada ciudad, es decir, qué actividades tiene en mayor proporción que el país.

Lo importante es lo que este cálculo no usa: la población. La complejidad sale sólo de qué ciudades tienen qué. La escalera, en cambio, sale sólo del tamaño. Son dos mediciones independientes, que calculamos para los 451 asentamientos de 15 mil habitantes o más.

El tamaño empuja la complejidad

Aun así, las dos coinciden. Entre más alto el escalón de una actividad, más compleja resulta según el índice de Hidalgo y Hausmann: la correlación de Spearman entre ambas medidas es de 0.78. En el extremo menos complejo quedan los cibercafés, las mercerías y las tortillerías; en el más complejo, la intermediación de comercio por internet, las afianzadoras, la fabricación de vidrio o de motores y turbinas. El tamaño de la ciudad empuja la presencia de actividades cada vez más sofisticadas: servicios profesionales, financieros, de investigación y de manufactura especializada.

Escalón de cada actividad contra su índice de complejidad

Cada punto es una actividad; el color indica su sector.

Visto desde las ciudades, el resultado es la diversidad. Una cabecera rural típica tiene 40 de las 924 actividades; un pueblo de 2,500 a 10 mil habitantes, 72; una ciudad de 50 a 250 mil, 382; las de más de un millón, 759. La Ciudad de México tiene 910. Por encima de los 10 mil habitantes, cada vez que la población se multiplica por 10 el número de actividades crece 2.3 veces, una relación parecida a la que Hyejin Youn, Luís Bettencourt y su equipo encontraron en las ciudades de Estados Unidos.

Número de actividades distintas contra población

Ambos ejes en escala logarítmica. Cada punto es un asentamiento.

Busca una actividad

Cada actividad tiene su propio escalón. Escribe cualquiera para ver a partir de qué tamaño suele aparecer, cuáles son los lugares más pequeños donde existe y qué ciudades grandes todavía no la tienen.

Dos lecciones

La primera es sobre los datos. El directorio de negocios más usado del país tiene un punto ciego del tamaño de 17 millones de personas, y ese punto ciego no es aleatorio: se concentra en los pueblos pequeños, lejanos y marginados. Antes de medir lo que falta en un lugar hay que saber si la base lo vio.

La segunda es sobre la economía. Donde sí podemos medir, el tamaño ordena lo que existe: cada actividad tiene su escalón, y las más complejas sólo caben en las ciudades más grandes. Los pueblos pequeños y marginados quedan dos veces abajo: en la escalera, porque su tamaño no alcanza para sostener muchas actividades, y fuera del registro, porque ni siquiera las que tienen aparecen.

Nuestra propia nota sobre los clusters del DENUE tiene la misma limitación: sus 20,570 aglomeraciones describen el país que el directorio registra. Para el México rural hacen falta otras fuentes, como los propios censos de población, encuestas en hogares o registros administrativos locales, y advertir siempre qué parte del territorio cubre cada base.

Metodología

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