Cultura · Datos abiertos

No hay un Día de Muertos

Más de 8 mil comunidades indígenas y afromexicanas describieron ante el INPI cómo reciben a sus difuntos: con qué nombre, en qué días, qué ponen en la mesa y quién llega. Lejos del desfile y la catrina, la fiesta cambia de un pueblo a otro.

Por PIRAH · 2 de noviembre de 2026 · Datos: INPI, Cédulas de comunidades indígenas y afromexicanas y Atlas de los Pueblos Indígenas de México

8,262

comunidades registran una fiesta para sus muertos, casi la mitad de las 16,730 cédulas

62

pueblos indígenas y afromexicano, de 71 que tienen cédula

1,652

comunidades la nombran en su lengua: Xantolo, Hanal Pixán, K'insanto, Ninín, Ndxu ni'ma...

3,384

cuentan con detalle cómo la celebran. Todas se pueden leer abajo

La fiesta que no sale en los anuncios

Cada año, por estas fechas, el Día de Muertos se vende: desfiles de catrinas, paquetes turísticos, pan y calaveras de azúcar en el supermercado. Esa versión, repetida en redes sociales, se ha vuelto la imagen de la fiesta. Pero la UNESCO no inscribió eso en 2008 como patrimonio de la humanidad: inscribió las festividades indígenas dedicadas a los muertos, que en cada pueblo tienen su nombre, sus días y su mesa.

Para ver esa variedad no hace falta imaginarla. Entre 2022 y 2026, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) levantó una cédula por cada comunidad indígena y afromexicana que quiso registrarse: quién la forma, cómo se gobierna, qué lenguas habla y cuáles son sus fiestas principales. De las 16,730 cédulas, 8,262 nombran una fiesta para sus muertos, y 3,384 describen con detalle, en sus propias palabras, cómo la celebran.

Esos textos están dispersos en miles de fichas de un sitio de consulta. Los juntamos, los ubicamos en el mapa y los ordenamos para que se puedan leer y comparar.

Una fiesta, muchos nombres

Cada punto es una comunidad que registró una fiesta de muertos, según el nombre con que la llama. En gris, las comunidades que no la registraron. Toca un punto para leer lo que cuenta su cédula.

Cómo se llama

En la mitad de las comunidades la fiesta se llama simplemente Día de Muertos. En una de cada cinco es Todos Santos, y en una de cada diez, Fieles Difuntos o Finados: los nombres del calendario católico, que llegó en el siglo XVI y se mezcló con los ritos que ya existían.

Pero 1,652 comunidades le dan un nombre en su propia lengua. En la Huasteca es Xantolo (Santoro, para los teének), y es el tercer nombre más común del país, por encima de Fieles Difuntos: lo usan 1,389 comunidades nahuas y teének de Hidalgo, Veracruz y San Luis Potosí. En la península de Yucatán es Hanal Pixán, la comida de las ánimas. Los tojolabales de Chiapas dicen K'insanto; los totonacos de Veracruz, Ninín; los me'phaa de la Montaña de Guerrero, Ndxu ni'ma; los mixtecos de Guerrero, Viko ndíí, la fiesta de los muertos. Y cuatro de cada diez comunidades p'urhépecha la llaman Noche de Ánimas.

Cada pueblo la llama distinto

Nombre de la fiesta en las comunidades de cada pueblo, en porcentaje. Pueblos con al menos 40 comunidades que la registran.

Lo que se pone en la mesa

Tres de cada cuatro descripciones hablan del altar o la ofrenda. Lo que va encima cambia con la tierra. La mitad de las comunidades nahuas que describen la fiesta mencionan el arco de flores y palma que enmarca el altar. Los totonacos ofrendan aguardiente y tabaco, y son los que más hablan de compartir la ofrenda con compadres y vecinos. En Campeche y Yucatán aparece el pib o mucbipollo, el tamal que se cuece enterrado. Los mazahuas son los que más mencionan el cempasúchil, los cigarros y las fotografías de sus difuntos. Y entre los rarámuri, más de un tercio de las descripciones hablan de danza: la fiesta se baila.

La gráfica muestra qué tanto aparece cada elemento en lo que cuenta cada pueblo. No es un inventario completo: una cédula que no menciona el copal no quiere decir que no lo usen. Pero sí deja ver qué es lo primero que cada comunidad quiso contar.

Una mesa distinta en cada pueblo

Porcentaje de comunidades que mencionan cada elemento al describir la fiesta. Pueblos con al menos 30 descripciones; los números entre paréntesis son las comunidades que la describen.

Quién llega, y cuándo

La fiesta no recibe a todos los muertos el mismo día. Lo dice la UNESCO y lo dicen las propias comunidades: 595 cédulas detallan a quién se espera en cada fecha. Los niños y las niñas, los angelitos, llegan casi siempre el 31 de octubre o el 1 de noviembre; los adultos, el 1 y el 2. Algunas comunidades reservan un día para los que murieron de forma violenta o en un accidente, casi siempre el 28 de octubre, y otro para los que murieron sin bautizar. Y hay un día para despedirlos, por lo general el 2 de noviembre.

Por eso la fiesta dura más de lo que marca el calendario oficial. Cinco de cada seis comunidades que dan fecha celebran al menos dos días, y casi la mitad, tres o más. Una de cada cinco empieza antes del 31 de octubre.

A cada quien su día

Comunidades cuya cédula dedica un día a cada tipo de difunto, del 24 de octubre al 4 de noviembre. El tamaño del círculo es el número de comunidades.

La fiesta empieza antes de noviembre

Comunidades que celebran cada día, según la fecha que registraron (7,891 comunidades con fecha).

Una fiesta de casa

Cuando la cédula pregunta quién organiza la fiesta, la respuesta más común es la familia: así lo dicen 4,584 comunidades, el 59% de las que respondieron. Le siguen las autoridades, los mayordomos o la iglesia, y la comunidad entera. El centro es el altar de la casa y, después, el panteón.

Y en sus propias palabras casi no aparece lo que hoy se vende como Día de Muertos. En lo que 8,262 comunidades cuentan de la fiesta, las catrinas aparecen en 6, los desfiles en 7, el turismo en una y Halloween en ninguna. Lo que sí aparece es lo que no tiene precio: los tamales para los que vuelven, el camino de pétalos para que no se pierdan, las campanas que avisan que ya llegaron.

Lo que cuentan, y lo que casi no

Comunidades que mencionan cada cosa en lo que su cédula dice de la fiesta (8,262 comunidades).

Lo que cuenta cada comunidad

Busca una comunidad, un municipio o un pueblo para leer cómo describe la fiesta en su cédula. Debajo, cuando existe, el texto que el Atlas de los Pueblos Indígenas dedica a ese pueblo.

    Elige una comunidad de la lista o del mapa.

    Lo que estos datos no dicen

    Que una comunidad no registre la fiesta no quiere decir que no la celebre. La cédula pide las fiestas principales, y cada oficina del INPI la levantó a su manera. Entre las oficinas con al menos 50 comunidades, la proporción que registra una fiesta de muertos va de 1% a 91%. En Yucatán, la mayoría de las cédulas anotan una sola fiesta, la del santo patrono, y por eso el Hanal Pixán aparece mucho menos de lo que se celebra.

    Los textos no son etnografías. Son descripciones breves, escritas por las autoridades comunitarias con el personal del INPI, que a veces repiten fórmulas de una comunidad a otra. Los conteos de elementos son un piso: cuentan lo que se mencionó, no lo que se hace.

    Las cédulas no cubren a todas las comunidades indígenas, sino a las que se registraron en el catálogo. Tampoco miden cambios en el tiempo: son una fotografía de 2022 a 2026.

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